Inicio / LO CORRECTO EN EL TIEMPO CORRECTO II
Las campañas profesionales no son el producto de fórmulas complejas ni de tendencias pasajeras, sino de principios sencillos, respaldados por la lógica estratégica, la psicología del votante y la experiencia acumulada en procesos electorales.
En el cierre de campaña, la recordación inmediata es el propósito central de todas las piezas digitales. Diseñar para el cerebro, y no para el ego, es la clave. Por ello, la prioridad debe estar en tres elementos fundamentales: el logo del partido, el número y el rostro del candidato.
Todo lo demás sobra y solo tiene sentido si refuerza esta tríada de elementos clave.
El número como corazón de la pieza digital
En términos prácticos, el número es el voto. Debe dominar la pieza en tamaño, ubicación y carga emocional. Una pieza digital que no entrena la memoria numérica del votante es una oportunidad desperdiciada.
El rostro como disparador emocional
El rostro del candidato genera cercanía, confianza y reconocimiento. Una buena fotografía no solo embellece la pieza: ancla la memoria del elector. Tener presente la corporación y el rostro del aspirante, e integrar visualmente el logo del partido con el número del candidato, potencia la recordación y facilita el reconocimiento el día de la elección.
Coherencia estética en la campaña
Una identidad visual sólida comunica orden, consistencia y liderazgo. Las campañas profesionales sostienen una línea clara en todos sus elementos: una paleta cromática estable, tipografías definidas, un tratamiento fotográfico uniforme y una narrativa gráfica coherente.
Apostar por el minimalismo
Menos es más, solo cuando ese “menos” está cuidadosamente pensado. Una pieza digital simple reduce la carga cognitiva y permite que el mensaje principal se destaque sin esfuerzo, se entienda y se recuerde.
El color para guiar, no para competir
El uso estratégico y no decorativo de los colores del partido cumple una función evidente: construir identidad y facilitar el reconocimiento, conduciendo la mirada hacia lo importante.
Diseñar para el día “D”
En esta etapa final, cada pieza digital debe funcionar como una práctica visual para que el votante, con el tarjetón en la mano, recuerde al candidato y reconozca de inmediato el logo del partido y el número.
Finalmente, si una pieza digital no se entiende en dos segundos, debe rediseñarse. La comunicación política no se mide por su estética interna, sino por su eficacia, que surge del equilibrio entre estrategia, simplicidad y diseño inteligente.
Nota: En las elecciones para corporaciones públicas, votar será más fácil con listas cerradas, como las del Pacto Histórico (Senado–Cámara), ya que solo se vota por el logotipo. Esto contrasta con las listas abiertas o de voto preferente, donde la simplificación visual es indispensable.
Consultor en Marketing Político