Inicio / TRACCION O FRACASO ELECTORAL
En una campaña electoral, sus directores deben darse cuenta cuando algo no está funcionando bien. Por ejemplo: si el mensaje no llega, las métricas no se mueven, los eventos no convocan como se esperaba, y el entorno político parece cerrarse, son señales de que la estrategia adoptada debe redireccionarse antes de que la campaña se precipite al fracaso.
Rápidamente, con la mirada de un experto, se debe asumir la tracción como una herramienta de análisis estratégico. Esta, traída desde el marketing comercial y adaptada al marketing político/electoral, permite diagnosticar si una campaña está ganando impulso real o si, por el contrario, va camino al despeñadero.
Muchas veces, es posible que una campaña de un candidato tenga marca, recursos y estructura, pero si todo eso no logra traducirse en crecimiento tangible, está condenada a ser intrascendente. Es por eso que, identificado el momento de una campaña sin tracción, es cuando deben afinarse los equipos directivos: consultores, estrategas, jefes de campaña, comunicadores y candidatos, quienes no solo deben mirar más allá del entusiasmo interno, sino también reconocer cuándo la maquinaria política de su apoderado está atrapada.
Varias son las causas internas que frenan el avance de un candidato en una campaña electoral y no permiten que este tenga tracción. La primera, y más trascendental, es una visión mal definida. También le abonan a esa falta de tracción los equipos desalineados, las decisiones con datos erróneos, los conflictos internos no resueltos, los procesos de comunicación mal diseñados y la ejecución errada de las tareas. Súmele, además, que muchas veces no se saben leer y aprovechar las tendencias de la política, ni las equivocaciones del adversario, ni tampoco los cambios coyunturales de la opinión pública.
La falta de tracción en la campaña de un candidato no se recupera con voluntarismo. Se reconstruye con estrategia, focalizando los errores y actuando con disciplina técnica. Y, sobre todo, con la convicción de que incluso las campañas con peor pronóstico pueden ser salvadas… si se actúa a tiempo.
Consultor en Marketing Político