Inicio / LA CEGUERA DIGITAL ESTA EN CAMPAÑA
En pleno 2025, las campañas electorales siguen operando bajo los mismos esquemas del siglo XX. Pretenden ganar la voluntad ciudadana solo con presencia en territorio, sin entender que hoy, sin una estrategia digital articulada, disciplinada y profesional, toda intención de competir con seriedad está condenada al fracaso.
Quién lo fuera a creer: el problema no es la falta de recursos, sino de visión. Muchos candidatos, especialmente los de corporaciones públicas, y sus equipos de trabajo confunden el uso básico de redes sociales con una estrategia digital. Subestiman su alcance, ignoran su lógica y, peor aún, delegan su manejo a personas sin formación profesional. El resultado: campañas desordenadas, sin narrativa propia ni capacidad de reacción ante un entorno donde la opinión pública se forma —y se deforma— en segundos.
Lo digital no es un accesorio; es uno de los pilares más importantes en una campaña electoral. Más del 70 % de los votantes se informa o consolida su decisión a través de contenidos digitales. La anterior no es una cifra decorativa: es una alerta. Quien no está en ese terreno, o está y no lo domina, queda fuera del marco mental del electorado. Digámoslo de otra manera: quien no invierte en ello con método y talento entrega su relato al adversario.
La política ya no se juega únicamente en la calle, ni en las plazas ni en reuniones partidarias. El liderazgo se disputa en TikTok, en Instagram, en Facebook, en X. Y en ese ecosistema, improvisar es suicida. Lo digital exige especialistas: gente que entienda de arquitectura de contenido, análisis de datos, segmentación emocional, diseño narrativo y respuesta en tiempo real. No es un trabajo para amateurs, ni mucho menos para los sobrinos del candidato. Es una operación compleja que demanda estrategas digitales con criterio, no influencers reciclados, y mucho menos familiares impreparados.
La conclusión es dura, pero clara: todo proyecto político serio y con perfil ganador debe integrar, desde el inicio, una estructura profesional que compagine el frente físico con el digital. No hacerlo es un acto de irresponsabilidad electoral.
Los candidatos que aún minimizan este frente no solo se exponen al ridículo o al olvido, sino que se autodescartan. La ciudadanía ya no tolera campañas desconectadas de su realidad digital.
Hoy más que nunca, el liderazgo empieza con un clic… o termina con un desliz.
Especialista en Marketing Estratégico