Inicio / ESTRATEGIA O CAOS
Una campaña electoral no la gana el que más habla, ni el que más ocupado se muestra, sino el que mejor piensa. En este caso, pensar es trazar una estrategia. Sin ella, lo demás —el discurso, la imagen, la publicidad— son adornos sin propósito.
Una estrategia electoral no es una lluvia de ideas bien intencionadas ni tampoco un listado de ocurrencias. Es un diseño arquitectónico para un objetivo específico: ganar votos. Y, para eso, cada paso definido debe ser medido, ejecutable y alineado con una meta clara.
El más frecuente error en las campañas actuales es seguir ejecutando esquemas del pasado. Muchos candidatos insisten en promover discursos desgastados, utilizando medios que ya no influyen y tácticas desconectadas del electorado actual. ¿El resultado? Campañas ruidosas, caras e ineficaces.
Por ejemplo: si el objetivo es atraer al voto joven, este no se logra con cuñas de radio o anuncios en televisión, y mucho menos con mítines tradicionales. Aun así, muchos, aferrados al pasado, apuestan parte del presupuesto en fórmulas que ya no funcionan. Eso no es estrategia, es repetir por costumbre.
Otro error es creer que el voto fiel o “voto duro” es eterno. No, no lo es. Por lo regular, la lealtad electoral se gana en y para cada elección, y se pierde fácilmente cuando se ignora la evolución social, cultural y digital del votante.
Una bien diseñada estrategia parte siempre de los objetivos. Se traduce en tácticas, luego en acciones y, por último, en resultados medibles. Una campaña electoral no debe tener muchas estrategias, sino las necesarias, que, bien ejecutadas y adaptadas a la realidad del equipo y del entorno, producirán un resultado exitoso.
Finalmente, la victoria no es un accidente. Por eso, la presencia de un consultor o estratega electoral en una campaña no es un lujo, sino una necesidad. Es quien indica las estrategias y traduce sus objetivos en rutas claras, evita errores y construye campañas con lógica y reales posibilidades de éxito. Sin esa dirección, el resultado de una elección queda completamente a la deriva.
Quien no planifica, pierde. Y quien planifica mal, también.
Estratega Político