apuntes

SE NECESITA UN ENEMIGO

Miercoles, 06 de Agosto del 2025
3 Vistas

En política, como en el ajedrez, cada movimiento debe tener un propósito. Y a veces, para avanzar, hay que saber con quién pelear. Un gobernante sin adversarios visibles corre el riesgo de volverse irrelevante. En cambio, cuando se escoge bien a un enemigo, se redefine la narrativa del poder: se gana visibilidad, se aglutina respaldo y se consolida autoridad.

No se deben fabricar odios ni alimentar el caos. El enemigo estratégico no es el que divide sin sentido, sino el que permite contrastes. Es quien encarna los vicios que se prometieron erradicar: corrupción, ineficiencia, inmovilidad, clientelismo, centralismo, abandono urbano. Es el que representa el “antes” frente al cual el gobernante quiere erigirse como el “después”. Su presencia es útil porque ordena el tablero, separa el pasado del presente y, si se juega bien, puede marcar el inicio de una transformación.

Pero no todo enemigo sirve. El adversario debe tener rostro público, credibilidad previa como obstáculo y debilidad suficiente para ser confrontado sin riesgo mayor. Debe generar tensión, pero también permitir resolución. Debe irritar a los ciudadanos, pero no dividirlos. La confrontación, además, debe ser coherente: por ejemplo, para transformar la movilidad de una ciudad hay que mostrar liderazgo con el ejemplo, invirtiendo en cultura ciudadana sólida y, paralelamente, en infraestructura moderna y de calidad. Solo así las medidas de control, como multas o inmovilizaciones, serán percibidas como justas.

El enemigo también sirve para algo más sutil: concentrar la atención. Ante errores propios o dificultades de gestión, redirigir el foco hacia un adversario externo permite al gobierno ganar tiempo, justificar decisiones impopulares y convertir la administración en un campo donde el gobernante se presenta como defensor del interés colectivo.

Eso sí, esta táctica tiene límites. Si el enemigo crece y no se puede doblegar, o si la pelea se percibe como una distracción artificial, el efecto puede revertirse. El gobernante corre el riesgo de parecer agresivo, desesperado o manipulador. Por eso, la pelea debe tener un desenlace visible: un decreto, una reforma, una sanción o una victoria tangible que justifique el conflicto.

En política, los mandatarios necesitan adversarios porque la democracia también se construye en el disenso. Pero necesitan, aún más, gobernantes que sepan escoger con quién pelear, cuándo hacerlo y, sobre todo, para qué. Porque en tiempos de incertidumbre, no hay nada más poderoso que liderar con claridad, incluso en medio de una buena confrontación.

Mauricio Mejía López

Especialista en Marketing Estratégico

Volver a Noticias

GOBERNANDO-A-CIEGAS
Visto: 1 Veces.
GOBERNANDO A CIEGAS
En la actualidad, ningún gobierno responsable puede avanzar sin escuchar..
ROY-ENTRE-CIFRAS-Y-CONCEPTOS
Visto: 6 Veces.
ROY: ENTRE CIFRAS Y CONCEPTOS
La encuesta de @cifrasyconcepto para @RoyBarreras, publicada recientemente, presenta algunas..
MAS-ALLA-DE-LAS-ENCUESTAS-l
Visto: 6 Veces.
MAS ALLA DE LAS ENCUESTAS l.
En campañas electorales para alcaldías, gobernaciones o presidencia, ganar ya..
encuesta-mmedicionaes-2025
Visto: 559 Veces.
Encuesta: Así Opina Cali - Sep.2025