Inicio / GOBERNANDO A CIEGAS
En la actualidad, ningún gobierno responsable puede avanzar sin escuchar con atención a su ciudadanía. Y para escuchar con rigor, se necesita algo más que voluntad: se necesita método. La investigación de mercado, aplicada al ámbito del gobierno público, no es una herramienta secundaria ni opcional; es una condición necesaria para desarrollar un gobierno estratégico, eficaz y conectado con las realidades de la población.
A menudo se subestima el verdadero alcance de estas investigaciones, reduciéndolas a una simple medición de popularidad o a un instrumento para alimentar egos o justificar campañas. Sin embargo, su valor está en otro lugar: en su capacidad para revelar lo que no es evidente, en su potencial para iluminar los rincones donde se incuban los malestares y en su utilidad para detectar, con anticipación, los puntos de fricción entre la administración y la ciudadanía.
Gobernar con datos no significa delegar las decisiones a las encuestas ni mucho menos a los resultados de los sondeos de opinión. Significa comprender el contexto, identificar con claridad dónde están fallando las políticas públicas y actuar con inteligencia y sensibilidad política. Una buena investigación de mercado permite afinar el rumbo, reformular programas mal concebidos y establecer prioridades que respondan a las necesidades reales de la población.
La investigación de mercado, al igual que las encuestas de percepción, los estudios de clima social y los análisis de opinión, son, en esencia, instrumentos de diagnóstico. Como tales, ofrecen una base sólida para el diseño de políticas públicas que apunten a resolver los problemas de fondo. Asimismo, dotan al gobierno de mejores insumos para comunicar sus acciones con mayor legitimidad y claridad, y evitan el desgaste prematuro por errores evitables.
Prescindir de estos estudios o subestimar su contenido es una forma de ceguera política. Significa apostar al instinto en lugar de la evidencia, gobernar desde el aislamiento en vez de hacerlo desde la comprensión del entorno. Más aún, revela una falta de respeto por el mandato ciudadano, que no se agota en el momento electoral, sino que se renueva —y se evalúa— día tras día.
La investigación de mercado, en manos de un buen gobierno, no es una amenaza, es la brújula que orienta el rumbo en medio de la incertidumbre y la herramienta que, al revelar lo que duele, abre la posibilidad de sanar. Porque para gobernar bien, hay que saber escuchar. Y para escuchar bien, hay que saber preguntar y entender lo que la ciudadanía realmente está diciendo.
Especialista en Marketing Estratégico